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Acerca de la historia: Esperar no es fácil es un Fable de united-states ambientado en el Contemporary. Este relato Simple explora temas de Friendship y es adecuado para Children. Ofrece Educational perspectivas. Una historia de amistad y la magia que se encuentra en la espera.
Había una vez, en un pequeño y animado pueblo, dos buenos amigos llamados Gerald y Piggie. Hacían todo juntos: reían, jugaban, compartían secretos y se animaban mutuamente. Una tarde soleada, Piggie llegó corriendo hacia Gerald con un anuncio que pondría a prueba su paciencia de maneras que él nunca había imaginado. Esta es una historia sobre aprender la importancia de esperar, incluso cuando no es fácil.
Gerald estaba terminando su rutina matutina cuando Piggie llegó corriendo con una sonrisa gigante. “¡Gerald!” gritó, casi rebotando de emoción. Gerald miró hacia arriba, un poco sorprendido, su trompa moviéndose con curiosidad. “¡Piggie! ¿Qué sucede?” “¡Tengo una sorpresa para ti!” declaró Piggie. Los ojos de Gerald se agrandaron. Le encantaban las sorpresas. “¡Oh, me encantan las sorpresas! Dime, ¿qué es?” Piggie se rió. “¡Oh no, no, no! No puedo decírtelo. ¡Tienes que esperar!” Las orejas de Gerald cayeron un poco. “¿Esperar? ¡Pero Piggie, esperar no es fácil!” Piggie guiñó un ojo. “Confía en mí, Gerald, valdrá la pena.” Gerald suspiró, pero estaba intrigado. Confiaba en Piggie y sabía que no lo defraudaría. Sin embargo, esperar no era lo que más le gustaba. El tiempo pasaba. Gerald golpeaba el pie. Luego golpeó el otro pie. Incluso intentó hacer un pequeño baile para pasar el tiempo. Piggie, sentada tranquilamente a su lado, sonrió. "¿Qué estás haciendo, Gerald?" "¡Tratando de pasar el tiempo!" respondió, con la voz teñida de impaciencia. "¿Cuánto tiempo tengo que esperar?" Piggie miró al cielo como si buscara una señal secreta. “No mucho más, Gerald. ¡Paciencia!” “¡Ohhh, Piggie, esto es muy difícil!” gruñó Gerald. “¿Por qué no puedes simplemente decírmelo?” Piggie negó con la cabeza. “¡Porque entonces no sería una sorpresa! Verás, es asombroso.” Gerald intentó imaginar todas las posibles sorpresas que Piggie podría tener preparadas para él, pero su imaginación no hacía que la espera fuera más fácil. Intentó contar nubes, observar pájaros volar e incluso cerrar los ojos para calmarse, pero su mente siempre volvía a un pensamiento: ¿Cuánto tiempo iba a durar esto? El sol de la tarde subía más alto en el cielo, y la paciencia de Gerald se estaba agotando. Intentó distraerse tarareando una melodía. Sin embargo, cada vez que se detenía, miraba a Piggie con una expresión suplicante. “Piggie, por favor, ¡no soy bueno esperando!” dijo Gerald, casi a punto de rendirse. Piggie se rió. "Lo sé, Gerald. Por eso esta es una buena prueba para ti. Ya sabes, esperar puede ser divertido si lo piensas como parte de la sorpresa." Gerald trató de adoptar la actitud positiva de Piggie, pero los minutos parecían estirarse hasta convertirse en horas. No pudo resistir la tentación de preguntar de nuevo, "¿Puedes al menos darme una pista, Piggie?" Piggie puso un dedo sobre sus labios. “No pistas, Gerald. ¡Solo paciencia!” Gerald suspiró dramáticamente y se dejó caer al suelo, cubriéndose los ojos con su trompa. *Esperar era tan difícil.* A medida que avanzaba el día, Gerald comenzó a sentir que estaba esperando algo tan grande que casi era imposible de imaginar. Observó cómo el cielo se tornaba naranja al comenzar a ponerse el sol. La frustración de Gerald disminuyó un poco, reemplazada por la curiosidad. “Piggie,” dijo, con un poco más de calma en su voz. “¿Ya casi es hora?” Piggie miró hacia arriba, contemplando el colorido cielo. “Casi, Gerald. Las mejores sorpresas a veces llegan cuando la espera es más difícil.” Gerald respiró hondo y asintió, apreciando su sabiduría, incluso si la espera todavía lo irritaba. Tenía una sensación extraña en el estómago—una mezcla de emoción e impaciencia. Estaba aprendiendo que esperar podía traer anticipación, una sensación que le hacía sentir que algo maravilloso estaba por venir. A medida que la tarde se volvía más oscura, Gerald notó una luz titilante arriba. Las estrellas empezaban a aparecer, una por una, salpicando el cielo como diminutos diamantes. “¿Piggie?” La voz de Gerald era más suave ahora. “¿Por qué tenemos que esperar hasta la noche?” Piggie sonrió. “Porque es entonces cuando la sorpresa será la mejor.” Los dos amigos se sentaron en silencio, observando cómo emergían las estrellas. Gerald se encontró sintiéndose más calmado ahora, absorbido por la belleza de la noche. La espera de alguna manera se había transformado en una experiencia pacífica. Piggie, sentada a su lado, parecía tan contenta como siempre. "¿Ves, Gerald? Esperar a veces es como tomar una respiración profunda antes de que ocurra algo maravilloso." Esto hizo sonreír a Gerald. Se dio cuenta de que en realidad estaba disfrutando de la quietud, la tranquilidad y la belleza de las estrellas arriba. Tal vez Piggie tenía razón—quizás esperar podía ser mágico a su manera. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, Piggie se puso de pie con emoción brillando en sus ojos. “¡Es hora, Gerald!” Gerald saltó de sus pies, su corazón latiendo con anticipación. Piggie apuntó al cielo. “¡Mira arriba!” Y allí, mientras Gerald alzaba la vista, vio la estrella fugaz más magnífica cruzando el cielo, dejando una estela brillante y resplandeciente detrás. La noche estaba viva con estrellas, pero esta brillaba más que todas, resplandeciendo intensamente mientras surcaba la oscura extensión. “Ah… ah, Piggie!” susurró Gerald, completamente maravillado. “Es hermosa.” Piggie asintió, su rostro resplandeciendo de felicidad. “¡Te dije que valdría la pena!” Gerald no pudo apartar la mirada del cielo, sintiendo una ola de asombro que lo envolvía. En ese momento, se dio cuenta de que la espera había hecho que esta experiencia fuera aún más especial. Si hubiera visto la estrella de inmediato, tal vez no se habría sentido tan mágica como ahora. “Me alegra haber esperado,” murmuró, casi para sí mismo. Piggie sonrió. "A veces, las mejores cosas en la vida llegan después de esperar. La espera las hace más valiosas." Mientras estaban sentados juntos, observando las estrellas, Gerald se sintió agradecido por su amiga. Había aprendido que a veces esperar podía traer recompensas mucho mayores de lo que había esperado. Y, lo más importante, había aprendido que compartir el momento con alguien especial lo hacía aún más significativo. Los dos amigos permanecieron lado a lado, contemplando los cielos, sintiendo una sensación de asombro que llenaba sus corazones. Para Gerald, esperar quizá nunca sería fácil, pero con Piggie a su lado, sabía que podría manejarlo. Porque, al final, algunas cosas valen la pena esperar.La Gran Sorpresa
Comienza la Lucha
Una Prueba de Paciencia
Los Momentos se Alargan
El Cielo se Oscurece
La Gran Revelación
Epílogo: Lecciones de Paciencia