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Acerca de la historia: El Ramayana es un Myth de india ambientado en el Ancient. Este relato Dramatic explora temas de Good vs. Evil y es adecuado para All Ages. Ofrece Moral perspectivas. Una épica atemporal de heroísmo, amor y el triunfo del bien sobre el mal.
Capítulo 1: El Nacimiento de Rama
En la antigua ciudad de Ayodhya, gobernada por el sabio y justo Rey Dasharatha, existía un profundo anhelo por un heredero. A pesar de tener tres esposas, la Reina Kausalya, la Reina Kaikeyi y la Reina Sumitra, el rey permanecía sin descendencia. Desesperado por una solución, el Rey Dasharatha realizó un gran yajna, un ritual sagrado de fuego, buscando las bendiciones de los dioses para procrear.
Los dioses se complacieron con la devoción de Dasharatha y enviaron un mensajero divino con un recipiente dorado lleno de una poción especial. El mensajero instruyó al rey para que distribuyera la poción entre sus reinas. Obedientemente, Dasharatha dio la poción a sus esposas, quienes poco después le dieron cuatro hijos. La Reina Kausalya dio a luz a Rama, la Reina Kaikeyi a Bharata, y la Reina Sumitra a los gemelos, Lakshmana y Shatrughna.
Rama, el mayor, era una reencarnación del Señor Vishnu, enviado a la Tierra para erradicar el mal del mundo. Desde temprana edad, mostró cualidades de compasión, sabiduría y una destreza sin igual en el arco. Sus hermanos también demostraron talentos y virtudes notables, formando una familia unida y amorosa. El reino de Ayodhya prosperaba bajo la guía del Rey Dasharatha y el prometedor futuro de sus hijos.
La infancia de Rama estuvo llena de lecciones sobre dharma (rectitud), arco y estrategia estatal. Su gurú, el Sabio Vashistha, le enseñó los Vedas y la importancia de vivir una vida virtuosa. Rama, acompañado de sus hermanos, sobresalió en sus estudios y se volvió competente en el uso de armas divinas.

Capítulo 2: El Swayamvara de Sita
A medida que los príncipes crecían, su fama se extendía amplia y rápidamente. Un día, el Sabio Vishwamitra llegó a Ayodhya, solicitando la ayuda de Rama para proteger su yajna de las perturbaciones demoníacas. Con el consentimiento reacio de Dasharatha, Rama y Lakshmana acompañaron al sabio, defendiendo con éxito el ritual de los rakshasas (demonios) Maricha y Subahu. Este viaje marcó el comienzo de los encuentros de Rama con las fuerzas del mal.
Su travesía los llevó al reino de Mithila, gobernado por el Rey Janaka. Janaka tenía una hija, Sita, conocida por su belleza y virtud. El rey había prometido casarla con aquel que pudiera tensar el poderoso arco del Señor Shiva, una tarea imposible para muchos pretendientes.
Durante el swayamvara, numerosos príncipes y guerreros intentaron pero no lograron tensar el arco. Cuando llegó el turno de Rama, levantó el arco sin esfuerzo, no solo tensándolo sino también rompiéndolo en el proceso. Este increíble hecho le ganó la mano de Sita, y la unión de la pareja fue celebrada con gran alegría y esplendor. El matrimonio de Rama y Sita simbolizó la unión de dos almas nobles destinadas a superar grandes pruebas juntas.
El viaje de regreso a Ayodhya estuvo lleno de festividades y celebraciones alegres. Al regresar, Rama y Sita recibieron las bendiciones de los ancianos y del pueblo de Ayodhya. Su amor mutuo se fortaleció y se convirtieron en el epítome de una pareja ideal, admirada por todos.
Capítulo 3: El Exilio
Con el paso del tiempo, el Rey Dasharatha envejeció y decidió nombrar a Rama como su sucesor. El reino se regocijó ante la noticia, pues Rama era amado por todos. Sin embargo, la sirvienta de la Reina Kaikeyi, Manthara, envenenó la mente de Kaikeyi con celos y miedo, convenciéndola de exigir dos boon previamente otorgadas por Dasharatha.
Kaikeyi, influenciada por las manipulaciones de Manthara, pidió que Bharata fuera coronado rey y que Rama fuera exiliado al bosque durante catorce años. Obligado por sus promesas, Dasharatha accedió reacio, con el corazón destrozado y sin ayuda.
Rama, siempre cumplidor y recto, aceptó su destino sin protestar. Sita y Lakshmana, por amor y lealtad, insistieron en acompañarlo. Así, el trío se puso ropas sencillas y dejó las comodidades del palacio para una vida de austeridad en el bosque, dejando atrás una Ayodhya afligida.
Bharata, quien estaba fuera durante este incidente, regresó para encontrar a su padre muerto y a su amado hermano exiliado. Devastado y enojado, Bharata confrontó a su madre y rechazó el trono. Partió en busca de Rama para traerlo de vuelta, pero Rama, atado a su deber, se negó a regresar antes de completar el exilio. En su lugar, Bharata tomó las sandalias de Rama y las colocó en el trono, gobernando Ayodhya como regente en nombre de Rama.

Capítulo 4: Vida en el Bosque
Rama, Sita y Lakshmana vagaron por diversos bosques, viviendo una vida de sencillez y penitencia. Construyeron humildes hogares, subsistieron de frutas y raíces, y pasaban sus días en pacífica contemplación. Su viaje los llevó al bosque de Panchavati, donde construyeron una hermosa ermita.
Su existencia pacífica fue interrumpida por la demonio Surpanakha, hermana del poderoso rey demonio Ravana. Enamorada de la belleza de Rama, Surpanakha intentó seducirlo, pero Rama la rechazó amablemente. Enojada, atacó a Sita, lo que llevó a Lakshmana a intervenir y mutilarla, haciendo que huyera llena de ira y humillación.
Surpanakha buscó venganza incitando a sus hermanos Khara y Dushana para atacar a Rama, pero fueron derrotados rápidamente. En su desesperación, acudió a Ravana, describiendo la incomparable belleza de Sita y exhortándolo a secuestrarla.
Durante su exilio, Rama, Sita y Lakshmana encontraron a muchos sabios y ermitaños, obteniendo sus bendiciones y sabiduría. Uno de estos sabios fue Agastya, quien regaló a Rama armas divinas que luego serían cruciales en sus batallas. El trío también venció a numerosos demonios, purificando los bosques y trayendo paz a las regiones que atravesaban.

Capítulo 5: El Secuestro de Sita
Ravana, cautivado por la descripción de Surpanakha sobre Sita, ideó un plan para secuestrarla. Reclutó la ayuda de Maricha, un demonio capaz de cambiar de forma, quien se transformó en un ciervo dorado para atraer a Rama y Lakshmana lejos de la ermita.
Sita, encantada por la belleza del ciervo, suplicó a Rama que lo capturara para ella. A pesar de sus reservas, Rama aceptó y partió, instruyendo a Lakshmana que se quedara y protegiera a Sita. Mientras Rama perseguía al ciervo, se dio cuenta de que era una trampa y lo mató. Con su último aliento, Maricha imitó la voz de Rama, clamando por ayuda.
Al escuchar el grito, Sita imploró a Lakshmana que encontrara a Rama. Con reticencia, Lakshmana dibujó un círculo protector alrededor de la ermita, instruyendo a Sita que no saliera de él, y partió en busca de su hermano. Ravana aprovechó esta oportunidad, disfrazado de mendigo, y se acercó a Sita. Engañada por su apariencia, Sita salió del círculo protector para ofrecer limosna, y Ravana la secuestró rápidamente, llevándola a su reino de Lanka.
El viaje de Ravana de regreso a Lanka estuvo lleno de obstáculos, ya que se encontró con Jatayu, el noble buitre que luchó valientemente para salvar a Sita. A pesar de su coraje, Jatayu fue mortalmente herido por Ravana. Con su último aliento, Jatayu reveló la dirección en la que Ravana había llevado a Sita.
Capítulo 6: La Búsqueda de Sita
Rama y Lakshmana, al descubrir la ausencia de Sita, quedaron devastados. Comenzaron una búsqueda incansable, atravesando densos bosques y terrenos escarpados, encontrándose con varios sabios y venciendo a numerosos demonios en el camino. Su viaje los llevó al moribundo Jatayu, un noble buitre que había luchado valientemente para salvar a Sita pero fue mortalmente herido por Ravana.
Con su último aliento, Jatayu reveló la dirección en la que Ravana había llevado a Sita. Rama y Lakshmana continuaron su búsqueda, eventualmente encontrándose con Hanuman, el devoto sirviente de Sugriva, el rey mono exiliado. Sugriva, al escuchar su situación, prometió su apoyo en la búsqueda de Sita.
Hanuman, con sus habilidades extraordinarias, saltó sobre el océano hacia Lanka, donde encontró a Sita prisionera en un bosque, custodiada por temibles demonios. Hanuman tranquilizó a Sita sobre el inminente rescate de Rama, le dio un token de Rama y regresó para transmitir la noticia.
Al regreso de Hanuman, Sugriva movilizó a todo el ejército de monos para asistir a Rama. El ejército, compuesto por innumerables guerreros valientes, se preparó para el arduo viaje a Lanka. Enfrentaron numerosos desafíos, incluyendo la construcción de un puente masivo sobre el océano, una hazaña lograda gracias a los esfuerzos combinados de los soldados monos y las bendiciones del Señor Rama.

Capítulo 7: La Batalla de Lanka
Con la ayuda del vasto ejército de monos de Sugriva, Rama y Lakshmana construyeron un puente sobre el océano hacia Lanka. Al llegar al fuerte de Ravana, estalló una feroz batalla. El aire estaba lleno del choque de armas y los gritos de los guerreros, mientras ambos bandos luchaban valientemente.
Rama enfrentó a muchos enemigos formidables, incluyendo al poderoso hijo de Ravana, Indrajit, y a su hermano Kumbhakarna. A pesar de su inmensa fuerza y astucia, Rama y sus aliados triunfaron gracias a su inquebrantable coraje y rectitud.
El enfrentamiento final entre Rama y Ravana fue un espectáculo de proporciones épicas. Después de una larga y agotadora batalla, Rama, con la ayuda de sus armas divinas y su enfoque inquebrantable, derribó a Ravana, liberando a Sita de su cautiverio.
A lo largo de la batalla, la valentía y lealtad de los aliados de Rama brillaron intensamente. Las hazañas de Hanuman, incluyendo incendiar Lanka y traer las hierbas curativas para revivir a Lakshmana, se volvieron legendarias. Vibhishana, el hermano de Ravana que había desertado al lado de Rama, jugó un papel crucial proporcionando inteligencia y orientación.

Capítulo 8: El Regreso a Ayodhya
La derrota de Ravana marcó el fin de la prueba de Sita y el comienzo de su viaje de regreso a Ayodhya. Rama, Sita y Lakshmana, acompañados de sus leales aliados, fueron recibidos con inmensa alegría y celebración al regresar.
Los catorce años de exilio habían llegado a su fin, y Rama fue justamente coronado rey. Su reinado, conocido como Ram Rajya, estuvo marcado por la justicia, la prosperidad y la felicidad, encarnando los ideales de un gobernante perfecto. Rama, Sita y Lakshmana, junto con sus devotos compañeros, continuaron manteniendo los valores del dharma, inspirando a las generaciones futuras.
Durante su reinado, Rama implementó numerosas reformas que aseguraron el bienestar de su pueblo. Priorizó la justicia y la equidad, convirtiendo a Ayodhya en un refugio de paz y prosperidad. Sita, como reina, se convirtió en un símbolo de gracia y virtud, apoyando a Rama en todos sus esfuerzos.
Las historias de sus pruebas y triunfos se transmitieron de generación en generación, convirtiéndose en una parte integral de la cultura y espiritualidad india. El Ramayana, con sus lecciones atemporales de deber, amor y rectitud, continuó inspirando a innumerables individuos en su búsqueda de una vida virtuosa.